Lucía, una joven estudiante de postgrado, ha dejado atrás un
hogar violento para mudarse a otro país, a una moderna urbe del norte, donde
convive con Alma, una veterana en la ciudad, que la acoge en su apartamento y
le enseña los trucos para sobrevivir. Allí conoce a Juliana, una chica que la
deslumbra con su alegría y con la que comparte el entusiasmo por esa nueva
vida. Pero cuando Juliana inicia una tormentosa relación con un profesor veinte
años mayor que ella, Lucía rememora el maltrato que la persigue desde su niñez
y que reconocerá en la progresiva transformación de su amiga.
Sensación térmica es una obra llena de música, pero,
también, de ruido, de disonancia; un espejo de lo que permitimos y justificamos
en nombre del amor. O, mejor dicho, de lo que confundimos con amor porque
llevamos la vida entera escuchando –o cantando– que así es.