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26/02/26 - NUMANCIA - 20:30 horas - TEATRO ACCESIBLE

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Después
de más de quince años de lucha infructuosa contra la ciudad de Numancia, el
Senado Romano manda a Hispania, sobre el año 130 a. de Cristo, al victorioso
general Escipión, que acababa de derrotar a los cartagineses y había sido
coronado como triunfador en Roma.



Escipión
hizo construir una imponente obra de ingeniería bélica para que nadie pudiera
entrar ni salir de Numancia, rodeándola de un profundo y ancho foso de nueve
kilómetros de perímetro con un conjunto de campamentos militares y torres de
vigilancia. Además arrasó los pueblos vecinos para que no pudiera llegarles
ningún tipo de ayuda ni alimentos, lo que creó una terrible situación porque el
hambre se convirtió en el más fiero enemigo de los sitiados.



Los
numantinos intentaron romper el cerco de mil maneras, pero todo fue inútil. El
tiempo fue pasando y el hambre siguió creciendo, lo que hizo que en su
desesperación llegaran a comer carne humana. Y la ciudad, ya sin esperanzas,
fue llenando sus calles de cadáveres, por lo que tomaron la gran decisión final
que cambió el curso de su historia.



La
leyenda cuenta cómo la decisión de un muchacho valiente marcó el destino de
Numancia, impidiendo que Escipión recibiera la corona de triunfador. Y la Fama
logró que quedara fijado para siempre en la memoria el final de esta historia.